jueves 21 de febrero de 2008

Ana Rossetti

Ya no me leen poemas, amor mío, ni me cuentan historias sorprendentes, ni me hacen preguntas incómodas, ni se emocionan al oír mis respuestas, ni lo dejan todo para no dejar de mirarme a los ojos... ni me sorprenden con besos efimeros...

"Mis paredes, mi calma y mi vigilia:
el recinto y el tiempo de estar en mi, conmigo.
A salvo, finalmente.
Completamente a salvo
del dolor, la razón y consuelo.
Sin temblor. Sin temor.
Sin atender a nada. Sin aguardar siquiera
a que suceda algo.
Obediente cautivo que enhebra sus jazmines
e insistentes cifras, cada noche,
que en su ábaco ordena las estrellas,
así yo voy limando bayonetas y heridas
de rencores y lágrimas.
Porque ya nada importa.
Mientras tanto, las sirenas, gimiendo,
cruzan las avenidas,
el ámbar parpadea en las encrucijadas,
y en húmedas alcobas, la soledad tantea,
se desliza por el empapelado
y abarquilla sus bordes.
Sacudo la tristeza que espolvorea mis sábanas
de rabia y de alfileres.
Precinto con silencio la derrota.
No me rindo. No entrego:
simplemente, abandono.
Me oculto en el olvido como en un hondo aljibe

al margen de la estrella, el jazmín y la lágrima."

De Puerto Umbrio, Ana Rossetti.

miércoles 20 de febrero de 2008

53 Euros o el precio de una entrada



Vivimos en un mundo cada vez más mezquino, aferrado a la volatilidad, a la premura, a la impaciencia... hay que obtenerlo todo y ha de ser AHORA. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba con la música, con la lectura, con mi soledad, dejarme llevar minuto a minuto por la agradable sensación de no hacer nada provechoso, dejarme envolver por la lectura y luego por la contemplación de las nubes o por el ensimismamiento en mi mundo rodeada de notas de melodías imposibles que parece que nunca fuesen a tener fin...
Hacia mucho que no miraba el buzón de mi correo, el que viene por superficie, ese con el que ya no contamos y donde solo encontramos los recibos de las hipotecas y los extractos de las "cuentas pendientes", y raras, muy raras veces "una postal que nos alegra el resto del día". Hoy me he encontrado un sobre que ya había sido utilizado antes, un sobre que me era familiar, demasiado familiar, sin remitente ni destinatario, como mi silencio, como mis sentimientos. Intuí vagamente su contenido por el peso: 53 euros, pero no esperaba encontrar algo parecido a un compromiso sin firmar, y por supuesto, para que no quedara ninguna duda, un post-it aclaratorio -inútil por otra parte- que decía “Importe de la cobardía”... pero la letra no estaba muy clara y también se podría leer “Importe de la impaciencia”... Se podrían leer tantas cosas... “Importe de la huida”... “Importe de la desconfianza”... Es un gesto que en el fondo me reconforta, ya que habla por sí mismo. A estas alturas -¿semana y media, diez días...?- debe de haberme encontrado sustituta; por tanto, todo está en su sitio... incluida ella... cómodamente sentada en su torre de marfil inaccesible, esperando que sean las otras, el resto, las que abran su corazón, las que se entreguen, las que arriesguen, las que amen, las que deseen... y ella dominando, controlándolo todo y por supuesto... dejándose querer... Sigue huyendo de si misma, huyendo de sus sentimientos, de su esencia... ha huido con la misma vehemencia con la que llegó... con la inmediatez del deseo en los labios.
Escucho a Ludovico Einaudi: "Divenire/Oltremare":

viernes 15 de febrero de 2008

"My Heart" Liz Wright,

Llevo su voz, pegada a mi piel desde la primera ver que la escuche la semana pasada. Es una voz poderosa y a la vez suave, tierna, envolvente... No he podido resistir la tentación de publicarla.

jueves 14 de febrero de 2008

Homenaje a Amalia Bautista





"El Dolor"
"El dolor no humaniza, no ennoblece,
no nos hace mejores ni nos salva,
nada lo justifica ni lo anula.
El dolor no perdona ni inmuniza,
no fortalece o dulcifica el alma,
no crea nada y nada lo destruye.
El dolor siempre existe y siempre vuelve,
ninguno de sus actos es el último
y todos pueden ser definitivos.
El dolor más horrible siempre puede
ser más intenso aún y ser eterno.
Siempre va acompañado por el miedo
y los dos se alimentan uno a otro."

Poema de Amalia Bautista:

Me hubiera gustado acompañarte esta tarde para escuchar, no estos versos de su boca, sino muchos otros que ya habíamos compartido... Me hubiera gustado acompañarte esta tarde para no perderme el brillo de tus ojos de poetisa embriagados por el flujo intermitente de la palabra dicha por la que la engendró. Me hubiera gustado oir tus comentarios encendidos al recordar este o aquel otro verso, y la transformación de tus labios al pronunciarlos dándoles tu especial y mélodica entonación... Me hubiera gustado... pero no quería tu dolor... Cuidate sirenita, cuidate mucho...

viernes 18 de enero de 2008

Vengo del silencio, de la soledad pactada con la cobardía, vengo de la dependencia disfrazada de autosuficiencia, vengo del abandono, de la desconfianza..., de no ser así no me hubiera deslumbrado tu luz y habría visto tu fuerza... si no tuviera orgullo, te pediría que me ayudaras, si no fuera egoísta te pediría otra vez que me ayudaras, si no te hubiera ninguneado te seguiría pidiendo que me ayudaras, si no te hubiera hecho daño hubiera corrido a refugiarme en tu regazo y me dejaría ayudar. Sé que eres tú, lo sé, no hay sicóloga que me pueda ayudar a verlo, solo tú eres la única persona capaz de hacerme ver el contenido, ese que siempre me provoca vértigo y me ha hecho huir ahora dejando solo destrucción a mi paso... Me he perdido en la forma y la única persona en el mundo que me puede mostrar el contenido eres tu y te he roto, y te he ignorado, y te he machacado, todo ello con la misma intensidad y paralelo a lo que también he hecho conmigo... Ahora ya estoy de vuelta en el laberinto, no se está mal, he pasado tanto tiempo en el que me siento perdida cuando salgo... esta vez una poeta me dio el hilo que me guiaba a la salida y lo seguí, y cuando estaba a punto de cerrar la puerta y dejarlo atrás fui ruin y mezquina y ciega, sentí nostalgia de la cobardía, de la soledad, de la autosuficiencia, del abandono, de la desconfianza... Si te hubiera dado una oportunidad ahora te la podría pedir yo, se que me perdonaras y que me olvidarás, tu no puedes llevar ese lastre dentro... sé que sabes que yo no me perdonaré a mi misma y que no te olvidaré y que arrastrare mi lastre hasta que me muera... Se que ya no te puedo pedir nada...

martes 20 de noviembre de 2007

No

sábado 10 de noviembre de 2007

Diario de un naúfrago









Un día de octubre 2007


Procuré vaciar la mochila de todo lo inservible, de toda vanidad y de todo deseo, pero es irremediable, vino conmigo todo aquello de lo que huía y todo lo que tu con tu insensatez despertaste. Es un largo camino el que lleva hasta el paraíso, es un camino que no deja huellas, para no volverlo a andar y tu no lo quisiste andar, o para que no te sigan, pero nos siguieron. Y nos recibió la tormenta ¿inevitable? Me hubiera dejado arrastrar por ella para que me guiara hasta los abismos, aquellos que ansiaba y anhelaba explorar, saciar y conquistar. Pero ya no hay piel para dibujar las estelas, esa, ya está marchita para mí, esa, ya busca otras costas mas accesibles y cálidas. Había preparado las mejores filigranas, las mejores caricias para esa piel que ahora me rehuye... ¡Que ilusa! Nunca cambiaré, tampoco es que quiera cambiar, no para mendigar... no para eso.


Una noche de octubre en el paraíso, en el claro de la luna.


Sé que está ahí, está ahí, la presiento, es la lucidez que siempre he escondido, la que me hace espontánea, la que me viene de dentro, esa desconocida. (Ahora las palabras me llevan a ti por que tú eres la palabra... y aunque a mi vuelta tu probablemente no estarás, te presiento a mi lado con mas fuerza que nunca... me has salvado del ostracismo, del abandono, probablemente de ahogarme en mi propio subconsciente, el que me enlentece, el que me paraliza.)
¡Me he perdido tantas cosas! Las palabras de un desconocido me hacen caer en la cuenta de todo lo que he ido dejando atrás cuando me arrastré por los demás... y huyo una vez mas y me refugio en ella: No se podría definir como libertad, pero he sentido algo nuevo... y he ahogado algo viejo. Y encontré en uno de los bolsillos de mi mochila la etiqueta "compartir" pero ¿con quién? Y una vez mas esa no era la pregunta y ahí radica mi desequilibrio. Sí, es amable, placentero, incluso gratificante, encontrar alguien a tu lado dispuesto a compartir, por el mero hecho en si, sin futuros, sin compromisos, sin recompensas... encontrarse frente a frente a otro ser humano... y vivirse.


Una noche mas de octubre cualquiera en un lugar cualquiera.

Sin duda es la brisa, se cuela tan adentro y lo llena todo de azul, azul claro, azul oscuro, azul eléctrico, azul añil, azul, azul... Esta tarde el mar ha cambiado, ya las estelas se han desdibujado por completo y no me llevan al centro de tu abismo que ha quedado inexplorado, dormido, estéril. Ahora he de pulir mis remos y barnizar de azul mi barca y... navegar, que no vagar como hasta ayer. Aprenderé nuevas lenguas y estudiaré nuevos mapas, nuevas rutas, nuevos vientos y nuevos desafíos.
Azul, azul, azul salpicado de espuma salada... para no olvidar.



La tarde, en aquel lugar de azul...

Que extenuante navegar cuando el mar se resiste. Ni con el más hidrodinámico de los donhis podré ya navegar los mares ansiados tantas noches de insomnio, arropada sólo por ella, por su frío abrazo, blanco y escurridizo, mi luna, mi luna ya es azul y tu no estas en ella... me la robaron. Me deslizo por la superficie, los vientos son favorables, anuncian una buena travesía, pero el fracaso ya viene anunciado por las nubes y me sumerge de nuevo en los abismos, pero no en tu abismo, el que quería rociar de éxtasis, de lujuria, de pasión... me arrastra hasta el abismo del rencor y vuelvo a la superficie y ya no hay estelas, desaparecieron con la tormenta como los caminos del paraíso, para no volver a tu mar...


Por la tarde, cuando se alargan las sombras, hasta las del recuerdo.


Y quisiste pese a todos los augurios venir conmigo, pero traías puesta la venda del alado con arco, venias al paraíso pero tus ojos no lo vieron porque tus sentidos miraban ya el futuro. Nuestro presente marchito y rodeado de paraíso ¡que contradicción, que incongruencia, que desatino!

Que importa ya donde ni cuando.

Te he roto, me has roto, nos hemos roto... Tu te llevaras la sal y yo tu bondad, te llevaras el huracán y yo tu sonrisa, cuando recuerdes el paraiso solo veras tempestad por que yo ya le he robado el azul...